El surgimiento de las controversias tecnocientíficas muestra que el viejo modelo industrial que desarrollaba innovaciones sin que la sociedad conociera y participara en su evaluación parece ya no ser adecuado. En contraste, se perfila en el mundo contemporáneo un nuevo modelo de relación entre la sociedad y la tecnociencia, que busca reducir los riesgos, mediante el estudio científico y la regulación ética y jurídica, con el fin de evitar probables consecuencias dañinas sobre el ser humano y el medio ambiente. Así pues, se ha venido generando un nuevo "contrato social" para la ciencia y la tecnociencia, como establecía la Declaración de Budapest de 1999.
México no puede ser la excepción de esta tendencia de mayor participación social en la definición de las políticas sobre ciencia y tecnología, así como en las regulaciones sobre las innovaciones tecnológicas que se dan en campos tan delicados y de tantas repercusiones sociales y culturales como la alimentación y la agricultura.
Este programa fomentará la formación de diversos grupos de trabajo transdisciplinario encaminados a evaluar y preveer los riesgos asociados a tecnologías agrícolas y de producción y procesamiento de alimentos. Asímismo se empeñará en explorar y promover alternativas integrales para la producción de alimentos diversos y seguros en el contexto de una agricultura sustentable.

El 5 de octubre pasado, en el Palacio de Bellas Artes Quo/Discovery Channel le dieron el Reconocimiento de Embajador del Conocimiento en Ciencia a la Dra. Elena Alvarez-Buylla por sus trabajos novedosos y fundamenteles en genética molecular del desarrollo y evolución de plantas. Pero también por su labor en la documentación de los riesgos que implica la liberación de maíz transgénico en su centro de origen (México), la conservación del maíz mexicano, la promociónny apoyo a la agricultura campesina e indígena y por su labor en la fundación y promoción de la Unión de Cientificos Comprometidos con la Sociedad.
