Boletín de prensa 21 de octubre de 2009

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México, D. F., 21 de octubre, 2009.

A la opinión pública:

En la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad estamos en favor del desarrollo tecnológico enfocado a resolver los problemas acuciantes de la sociedad, en el marco de una ciencia ética y responsable. Consideramos que ningún desarrollo tecnológico es bueno o malo, sin embargo, de acuerdo con los propósitos y condiciones socioculturales en que estos se generen y sean implementados, pueden derivar en mayores desigualdades o problemas socioambientales.

El caso del maíz transgénico en México es un ejemplo claro de lo anterior, puesto que si se liberan en el ambiente mexicano las líneas transgénicas que existen actualmente y que esperan autorización por parte del gobierno mexicano, se presentan grandes incertidumbres y riesgos de un orden tal que podrían afectar irreversiblemente la salud, la economía y la seguridad alimentaria de México y el mundo durante ésta y las siguientes generaciones.

Las modificaciones al reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados publicadas en marzo pasado por el Ejecutivo, y la reciente aprobación de las primeras dos siembras experimentales de maíz transgénico en el Norte de México constituyen un riesgo significativo por múltiples razones ampliamente documentadas por investigaciones científicas en todo el mundo.

Por lo anterior, la UCCS ha dirigido una carta al Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa en la que se le pide tomar acciones categóricas y urgentes al respecto. En este documento, suscrito por más de más de 500 investigadores, estudiantes de posgrado, académicos, artistas y ciudadanos, entre los que destacan reconocidos científicos del más alto nivel en el ámbito nacional e internacional, se hace una síntesis sobre los riesgos e incertidumbres a los que se daría paso de aprobarse las siembras experimentales de maíz transgénico, y se concluye que:
“Todos las siembras experimentales de maíz transgénico deben prohibirse hasta que se resuelvan satisfactoriamente, desde el punto de vista científico y socioeconómico, las inquietudes que hemos planteado aquí, y se disponga de suficiente evidencia científica relacionada con la bioseguridad del maíz genéticamente modificado en México, a partir de un análisis riguroso de la mejor información disponible”.

Lo anterior está fundamentado en estudios que demuestran que:

-Las líneas de maíz transgénico que se pretenden sembrar están basadas en una tecnología obsoleta; algunas contienen combinaciones transgénicas no des-reguladas en su país de origen, lo cual contradice la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados; además, ya está demostrado que no son capaces de aumentar los rendimientos ni en las mejores circunstancias de cultivo.

-En México no contamos con una infraestructura adecuada para hacer frente a los retos de biomonitoreo que la siembra de maíz transgénico traería consigo; a su vez, existen artículos científicos que demuestran el flujo de transgenes hacia maíces nativos de varios estados del país.

-La evidencia de flujo génico pone de manifiesto que la coexistencia sin mezcla entre maíces transgénicos y convencionales en nuestro país es prácticamente imposible, debido, en parte, a las dinámicas del mercado de semillas, las prácticas agrícolas de manejo de semillas nativas y el flujo de polen.

-A su vez, las prácticas agrícolas realizadas por los campesinos mexicanos que siembran maíces nativos son fundamentales para la preservación de la diversidad genética del maíz en su centro de origen y diversificación: México.

-Por otro lado el reciente estudio "Origen y diversificación del maíz: Una revisión analítica", auspiciado por la CONABIO, ha demostrado, que, al contrario de lo que se pensaba, en las zonas del norte de México existe una diversidad significativa de maíces nativos, que estarían en riesgo por la cercanía de las siembras experimentales. La reciente aprobación de dos de las 35 solicitudes presentadas por compañías privadas para realizar siembras experimentales a campo abierto en el Norte del país, contradice las conclusiones técnicas de este documento e ignora importantes argumentos científicos que fueron remitidos ante la SENASICA en meses pasados en el contexto de la consulta pública que esta institución realizó sobre el tema.

Por ultimo, es de destacar “la preocupación por el hecho de que actualmente la planta del maíz es utilizada como "biorreactor": un sistema de producción basado en la transformación genética de plantas cultivadas (como el maíz), con el fin de obtener productos no alimenticios de carácter industrial como plásticos, aceites industriales, biocombustibles y fármacos. Debido a la naturaleza de la reproducción del maíz, cuya polinización es abierta, y a las características particulares del sistema agroecológico de México, es de esperarse que los materiales resultantes de biorrectores transgénicos puedan permear la cadena alimenticia humana, lo cual conlleva el peligro de que se produzcan enormes consecuencias negativas en la salud de la población de México y del mundo entero”.

LEER TEXTO ÍNTEGRO y la LISTA COMPLETA DE FIRMANTES del extrañamiento dirigido al Presidente de la República Mexicana.

Para mayores informes, comunicarse con el Programa de Agricultura y alimentación de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.