Agricultura y alimentación
El surgimiento de las controversias tecnocientíficas muestra que el viejo modelo industrial que desarrollaba innovaciones sin que la sociedad conociera y participara en su evaluación parece ya no ser adecuado. En contraste, se perfila en el mundo contemporáneo un nuevo modelo de relación entre la sociedad y la tecnociencia, que busca reducir los riesgos, mediante el estudio científico y la regulación ética y jurídica, con el fin de evitar probables consecuencias dañinas sobre el ser humano y el medio ambiente. Así pues, se ha venido generando un nuevo "contrato social" para la ciencia y la tecnociencia, como establecía la Declaración de Budapest de 1999.


Desmesurada, extravagante, excesiva, barroca; así se percibe la milpa desde el clasicismo simplón de un monocultivo que ve confusión donde hay complejidad. En un sentido más profundo, la milpa es barroca por cuanto sus partes, aun si heterogéneas, son inseparables del todo. Lo es también porque, como el paradigma estético del que viene el concepto, la milpa no es uniforme sino que adopta modalidades distintas según los lugares y los tiempos. Y como el barroco latinoamericano, la milpa es sincrética, contaminada, híbrida, un agrosistema mestizo al que se fueron incorporando especies y prácticas agrícolas de diferentes orígenes. No es casual que nuestro barroco haya florecido en Mesoamérica y en los Andes, regiones que fueron cuna de dos grandes culturas milperas.
Eckart Boege Schmidt



