Un México ético que respete su diversidad
ELENA ÁLVAREZ BUYLLA
Trabajamos para un México con futuro digno para todos, con justicia social. Esto implica, irremediablemente, un México respetuoso de la naturaleza. Por ello, urge implementar un modelo de desarrollo que garantice la recuperación de una vida digna en el campo mexicano, que sustente la producción de suficientes alimentos de alta calidad, y a la vez permita la regeneración de los ciclos naturales y la conservación de la biodiversidad. La biodiversidad mexicana es crucial para el futuro de la humanidad. ¡Nuestro país es uno de los más biodiversos del mundo! Diversidad que ha resonado con la rica cultura milenaria mesoamericana, y los múltiples cultivos y conocimientos tradicionales que nuestros antepasados han legado a toda la humanidad. Y es que México es cuna del maíz y de muchos otros cultivos: frijol, calabaza, chile, algodón...
Esta agro-biodiversidad y su carácter público es invaluable y base de la soberanía nacional y alimentaria, y de la seguridad alimentaria mundial. Hoy en día esta riqueza está gravemente amenazada por la liberación, que aún en contra de lo que marca la ley se ha comenzado en nuestro territorio para cultivos transgénicos comercializados por unos cuantos monopolios. Además, ha quedado científicamente demostrado que es imposible la coexistencia entre transgénicos y no transgénicos sin que estos últimos se contaminen. En todo el territorio nacional, incluido el norte, en donde se han hecho ya siembras “experimentales”, hay variedades nativas que corren riesgos. Queremos un México libre de transgénicos, con campesinos dueños de sus destinos y con tecnologías nacionales apropiadas a las condiciones de nuestro país. Queremos un México que no dependa de tecnologías patentadas por grandes monopolios que profundizan la dependencia tecnológica, que no aumentan rendimientos y son inadecuadas para el campo mexicano. Esta tecnología amenaza irreversiblemente nuestro ambiente, salud, germoplasma, cultura y economía. Queremos el bienestar general de México y los mexicanos.
MIGUEL CALDERÓN
Lo primero que me viene a la mente con esta pregunta de certamen de Miss Universo es: la cantidad designada para las celebraciones del Bicentenario debería utilizarse para becar a estudiantes, hacer investigaciones que beneficien al país y comprar terrenos baldíos para convertirlos en parques. No puedo negar que el caos que vivimos como observador es una gran fuente de inspiracion, pero prefiero la violencia en una pantalla de cine.
ALBERTO CHIMAL
No quiero necesariamente un México con más lectores de libros, aunque no estaría mal que los hubiera. Tampoco quiero un México con más compradores de libros. De hecho, no pienso tanto en los libros: lo que hace falta es un México con más lectores de la realidad; un país de personas con mayor capacidad para reflexionar, para utilizar la imaginación y la memoria, para reconocer cuando se les trata de engañar: para resistirse a la opresión y a la estupidez. La literatura que hay se queda corta: el México que quiero tendría una literatura menos apocada pero, sobre todo, menos acomodaticia: más variada, más diversa, capaz de respetar a quien abraza al mercado y a quien le da la espalda, capaz de comprometerse sin poses ni mesianismo. En el México que quiero la literatura se parecería a la sociedad entera en un detalle crucial: daría voz a todos, o mejor dicho, tendría muchas voces: no sería sólo la portavoz de la política, de los vendedores de libros o de las élites.
JOSÉ MARÍA YAZPIK
Quiero un México que no sea malinchista a la hora de exhibir su cine. Quiero un México que se defienda ante la invasión tremenda de productos extranjeros que limitan a los nacionales. Quiero un México que le dé su lugar a sus historias, a su pasado y a su presente.
Quiero un México que se sienta orgulloso de la gente que hace con absoluta dedicación, amor y talento el cine que nos representa ante los ojos del mundo.
MAURICIO ROCHA
Quiero un México más transparente, donde la construcción de ciudades y sus edificios esté destinada por igual a las diferentes clases sociales; un México donde se anteponga una postura ética que beneficie a la dignidad de los espacios que habite cualquier mexicano, y donde la imaginación sea el pretexto para reinventarnos
ROSAURA RUIZ
Quiero un México que, además de estar plenamente incorporado, por derecho propio, a la sociedad del conocimiento, ostente un liderazgo irrefutable en su seno. Un México cuyo capital se centre en el saber y cuyas estrategias de desarrollo, decisiones políticas, económicas y sociales se sustenten en los bienes públicos que proveen la ciencia, la tecnología, las humanidades, la cultura y las artes. Un México esperanzador, que garantice a todos sus habitantes,a lo largo de toda su vida, el ejercicio irrestricto de sus derechos, especialmente el de la educación, con acceso a sus distintas etapas y oportunidad efectiva de llegar a los grados máximos de la formación universitaria. Un México en el que, gracias al conocimiento, florezca con plenitud su inmensa tradición cultural; gracias al saber, la riqueza de sus recursos naturales sea aprovechada en beneficio de todos; gracias a la ciencia y a la tecnología, la calidad de vida de sus habitantes sea equiparable con la de los países más desarrollados. Un México que asuma de modo positivo su multiculturalidad y su diversidad, que sea respetuoso de las tradiciones privadas y de los derechos individuales, que esté libre de prejuicios, doctrinas y creencias impuestos en función de intereses políticos y, que en su lugar, prevalezcan los frutos de la enseñanza, la investigación y la divulgación de todas las disciplinas, como punto de referencia común, fuente de consensos y criterio para la conducción de sus designios. Un México que en el siglo XXI defina su proyecto haciendo honor y justicia auténticos a las luchas de generaciones y generaciones por los grandes ideales que conforman su historia, desde la Independencia, la Revolución, el movimiento estudiantil de 1968 y tantos más, para estar en condiciones de refrendar los máximos valores que ha conquistado y que le dan sentido como Nación: la democracia, la equidad y la laicidad.
PATRICIA VOLKOW
Uno de los problemas que yo veo en las áreas de asistencia médica en nuestro país es la fragmentación del sistema de salud. Hay muchos subsistemas: el IMSS, el ISSSTE, la atención privada, la Marina y el Ejército; son subsistemas fragmentados que hacen, desde el punto de vista económico, que el sistema de salud sea muy poco eficiente.
Si los programas de salud se hicieran en una organización central sería habría mucho más control. Está demostrado que los países que tienen sistemas de salud integrados, en donde la gente tiene asegurada la atención médica, son más eficientes, tal es el caso de España, Canadá , Costa Rica.
En mi México ideal hay acceso universal a la salud, un sistema donde es posible estandarizar procedimientos médicos, mejores salarios para el personal médico y más jóvenes preparados que sepan operar las nuevas tecnologías que utilizamos en medicina.
Es necesario que utilicemos procedimientos médicos que científicamente sabemos que funcionan porque no es posible que cada hospital tenga sus propias formas de atender enfermedades; un ejemplo, puede ser la administración en el tratamiento para cáncer de mama que no está estandarizado, se hace un esfuerzo con normas oficiales, pero no es posible cumplirlas porque los sistemas de salud son muy dispares de hospital a hospital. Mejorar los salarios en el sistema de salud es otro tema que me gustaría que ocurriera, pues hay gente con nivel de doctorado con sueldos más bajos que los administrativos de los hospitales en el sector salud y eso ocasiona que la gente con talento se vaya a los hospitales privados, o se favorecen diferentes formas de corrupción en medicina, como la prescripción de ciertos medicamentos por los que los médicos pueden verse favorecidos.
El dinero invertido en campañas electorales debería ocuparse en mejorar la salud, a los médicos nos irrita ver que los recursos se tiran a la basura con campañas cuando deberían beneficiar el acceso a la salud.
Publicado en: El Universal, 29 de Agosto de 2010





